La moqueta gana en ruido, en temperatura y en seguridad frente a las caídas. El parquet y el laminado ganan en humedad, en limpieza y en poder arrepentirse. Lo que decide no es cuál es mejor en abstracto, sino qué habitación es y quién vive en la casa.
Ruido: la diferencia más grande y la menos conocida
Es el único criterio donde la ventaja es enorme y además está medida. Una moqueta reduce los ruidos de impacto, es decir las pisadas, las sillas y lo que se cae al suelo, entre 25 y 30 decibelios, frente a los 5 a 15 de un suelo duro, según el cuaderno técnico de Balsan.
Traducido: si vives encima de alguien, o debajo, o simplemente te molesta el eco de tu propia casa, no hay ninguna decisión de suelo que tenga tanto efecto como esta. Es el dato que más nos sorprendió al preparar esta web, y el que menos se cita en español.
Temperatura y confort
Una moqueta es una capa textil con aire atrapado, así que aísla. Al pie descalzo la diferencia con una baldosa es abismal y con la madera sigue siendo clara. En una casa fría, sin suelo radiante y con inviernos largos, es una ventaja que se disfruta a diario.
El reverso: sobre suelo radiante la moqueta trabaja en contra, porque aísla justo lo que quieres que irradie. Si tienes radiante, consulta el espesor máximo que admite tu instalación antes de decidir nada.
Humedad y agua: aquí pierde sin discusión
Una moqueta mojada tarda días en secarse y el agua que llega al respaldo no se va sola. De ahí salen el olor y, en el peor caso, el moho. Cocinas, baños, bajos húmedos y cualquier suelo con humedad ascendente quedan descartados, y no es una cuestión de gama ni de precio.
Limpieza y mantenimiento
Un suelo duro se barre y se friega. Una moqueta necesita tres niveles distintos de limpieza y cada uno con su frecuencia, como está en la guía de limpieza. Eso son horas o dinero cada año, y es el coste que nadie mete en la comparación cuando pide presupuestos.
A favor de la moqueta: aguanta mejor la falta de mantenimiento estético del día a día. Un frisé disimula pisadas y migas mucho mejor que un parquet oscuro, donde se ve todo.
Alergias
Aquí no hay empate. La recomendación de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica para el paciente alérgico a los ácaros es retirar alfombras y moquetas del domicilio, empezando por el dormitorio. Si hay un diagnóstico en casa, ese criterio pesa más que todos los demás juntos, y lo desarrollamos en moqueta y alergias.
Sin diagnóstico de por medio, el debate es mucho menor de lo que parece, y la humedad de la casa importa más que el pavimento.
Coste
En material de gama básica la moqueta sintética suele salir por debajo de un laminado equivalente, y muy por debajo de un parquet macizo. En instalación se parecen. La comparación honesta hay que hacerla a diez años, metiendo el mantenimiento de la moqueta y el acuchillado de la madera. Los rangos concretos están en el precio de la moqueta.
Arrepentirse: cuánto cuesta
Es el criterio que más gente ignora y el que más disgustos da. Una moqueta encolada es la opción más cara de deshacer de todas las que hay en esta comparación: puede costar más quitarla que ponerla, como cuenta la guía de retirada. Un laminado flotante, en cambio, se levanta en una tarde.
Si no estás seguro, elige un método reversible. Está todo en cómo instalar moqueta.
Y el vinílico y el laminado
Casi nadie que busca «moqueta o parquet» está comparando de verdad moqueta con madera maciza: la alternativa real suele ser un laminado o un vinílico. Los dos son duros, baratos y fáciles de mantener, y el vinílico además aguanta el agua, cosa que ni la moqueta ni el laminado hacen.
En ruido, ninguno de los dos se acerca a la moqueta, aunque una buena lámina antiimpacto debajo mejora bastante las cosas. Si el ruido es tu problema principal y la moqueta no te convence, ahí está el término medio.
Qué elegiríamos nosotros
No vendemos suelo, así que nos mojamos. Esto es criterio propio, para una casa española media y sin alergias diagnosticadas.