En un hotel la moqueta se pone donde el ruido molesta: pasillos y habitaciones. Y resulta que ahí es también donde la normativa de incendios aprieta más. Las dos decisiones van juntas, aunque casi nunca se cuenten juntas.
El pasillo es la zona crítica
Un pasillo de habitaciones es un tubo largo, estrecho y duro. Cada maleta con ruedas, cada puerta que se cierra y cada tacón a las tres de la mañana viaja por él y entra en todas las habitaciones a la vez. Es la causa más común de una mala noche que el huésped no sabe explicar y que acaba en una reseña de tres estrellas.
Una moqueta reduce los ruidos de impacto entre 25 y 30 decibelios, frente a los 5 a 15 de un suelo duro (Balsan). No hay ninguna otra decisión de pavimento con ese efecto.
Y también donde la ley aprieta
Aquí está lo que casi nadie cuenta. La tabla 4.1 del Documento Básico SI del Código Técnico pide clase Cfl-s1 en pasillos y escaleras protegidos, mientras que en una zona ocupable (la habitación misma) el mínimo es EFL.
Traducido a la práctica: la moqueta que vale para la habitación puede no valer para el pasillo que da a ella. Si tu proyecto pone el mismo producto en las dos, comprueba que cumple la exigencia mayor, no la menor. Las cuatro situaciones y sus clases están en la guía de moqueta profesional.
La habitación
En la habitación manda el confort: pisar descalzo al levantarse y el aislamiento entre plantas. Es donde la moqueta da más de lo que cuesta.
Con una salvedad que conviene tratar de frente. La recomendación de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica es retirar moquetas y alfombras del dormitorio del paciente alérgico, y lo explicamos entero en moqueta y alergias. En un hotel eso no es un problema abstracto: es un huésped que duerme mal y lo cuenta. La solución que usan muchos establecimientos es mantener un porcentaje de habitaciones con pavimento duro y ofrecerlas expresamente.
Rollo o losetas
El rollo da continuidad visual, que en un pasillo largo es un argumento de diseño real: no se ven juntas y el dibujo corre sin interrupción.
Las losetas permiten reponer la zona de las puertas del ascensor, que es donde primero se gasta todo, sin cerrar la planta ni cambiar el pasillo entero. En un hotel que funciona todo el año, eso pesa más que la estética.
Nuestro criterio: losetas en las zonas de máximo desgaste y en plantas que se renuevan por fases; rollo cuando el pasillo es corto o cuando el proyecto de interiorismo lo pide y hay margen para cerrar plantas.
Mantenimiento con el hotel abierto
La ventana real es pequeña: entre la salida y la entrada de huéspedes. Eso obliga a separar lo que cabe ahí de lo que no.
- Aspirado diario de pasillos y zonas de ascensor.
- Limpieza intermedia de baja humedad, transitable en torno a una hora. Es la que cabe en la ventana diaria.
- Limpieza a fondo por rotación de plantas y en temporada baja, contando varias horas de secado.
Las frecuencias concretas según el nivel de tránsito están en la guía de limpieza. Un pasillo de hotel entra en la categoría de suciedad intensa, no en la media.
Por qué los pasillos de hotel llevan dibujo
No es una moda de los años noventa que nadie se ha atrevido a cambiar. Un estampado con varios tonos disimula las manchas puntuales y las pisadas mucho mejor que un color liso, y en la zona más transitada del edificio eso significa años más de vida útil aparente.
La versión moderna del mismo truco es el bucle con jaspeado o el diseño modular con dos o tres tonos próximos: el efecto práctico es idéntico y el aspecto, bastante más actual.