Lo difícil no es quitar la moqueta: es quitar lo que queda debajo. Y la dificultad la decidió quien la instaló hace años, no tú. Antes de comprar nada ni de reservar un fin de semana, levanta una esquina y mira.
Antes de empezar
- Vacía la habitación entera. Todo, incluidas las cortinas.
- Quita los rodapiés con cuidado si quieres reutilizarlos, y numéralos.
- Ventila. Una moqueta vieja levanta muchísimo polvo al moverla.
- Guantes, rodilleras y mascarilla. Las tres cosas.
- Localiza el punto limpio antes de empezar: la moqueta es un residuo voluminoso y no va al contenedor de la calle.
Retirar la moqueta
Corta en tiras de medio metro o menos con un cúter afilado, siempre en el sentido largo de la habitación. Enrolla cada tira según la vayas soltando y átala. Es más trabajo aparente que tirar de la pieza entera, y es mucho más rápido: una moqueta de habitación completa pesa demasiado para manejarla de una pieza y no cabe por ninguna puerta enrollada.
Al cortar, apoya poco: la hoja tiene que atravesar la moqueta, no rayar el suelo. Cambia de hoja en cuanto notes que desgarra en vez de cortar.
El pegamento: el trabajo de verdad
Si la moqueta iba encolada, lo que queda es una capa de adhesivo seco, muchas veces con el respaldo de la moqueta pegado en trozos. Este es el orden que funciona:
- Rasqueta en frío primero. Sorprende cuánto sale solo con una rasqueta de mango largo y algo de paciencia. Todo lo que salga así es disolvente que no hay que comprar.
- Prueba el disolvente en una esquina escondida. No es una precaución retórica: hay suelos vinílicos y piedras naturales que se estropean con el producto que disuelve la cola. Espera a ver el resultado antes de seguir.
- Trabaja por zonas pequeñas. Aplica, deja actuar el tiempo que diga el fabricante y rasca antes de que vuelva a secarse.
- Ventila de verdad. Ventanas abiertas y sin llamas ni chispas cerca. Muchos de estos productos son inflamables.
Qué te vas a encontrar debajo
Con expectativas realistas se disfruta más el resultado. Sobre cemento o solera, lo normal es que quede utilizable para poner encima cualquier suelo nuevo. Sobre baldosa, suele recuperarse bien, aunque puede quedar algún resto en las juntas.
Sobre parquet, depende del método. Con rastreles o con cinta, hay bastantes posibilidades de recuperarlo acuchillando y barnizando. Encolado a toda superficie, rara vez sale intacto: la cola penetra en la madera y al rascar se arranca la capa de arriba. Si te habías hecho ilusiones con un parquet escondido, míralo en una esquina antes de contárselo a nadie.
Cuándo llamar a alguien
Cuando la superficie es grande y el adhesivo es antiguo, el cálculo de horas cambia mucho: hay empresas que se dedican exactamente a esto y tienen máquina.
Y una advertencia que conviene tomarse en serio: en obra española anterior a los años ochenta pueden aparecer materiales con amianto, incluso en adhesivos y en láminas bajo pavimento. Si sospechas que puede ser el caso, no lijes, no rompas y no aspires: consulta antes con un técnico. Es una manipulación regulada y no es un trabajo de fin de semana.
Y ahora, qué pones
Si has llegado hasta aquí probablemente ya no quieras volver a ver una moqueta, y es una reacción razonable. Aun así, en moqueta o parquet están los criterios para decidir con la cabeza fría, y en cómo instalar moqueta está qué método elegir si algún día quieres poder quitarla sin repetir este fin de semana.