En una oficina se pone moqueta en losetas de bucle, clase 32 o 33. Y la razón principal no es el precio: es poder cambiar la loseta que alguien quemó con un café sin levantar la planta entera.
Por qué losetas y no rollo
Es la decisión que separa una moqueta de oficina de una de casa, y tiene cuatro motivos que se suman:
- Reposición localizada. Una moqueta de oficina no se gasta de forma uniforme: se gasta en las líneas de paso, que son una fracción pequeña del total. Con losetas se cambian esas.
- Montaje por fases. Se puede enmoquetar un ala mientras la otra sigue trabajando. Con rollo, no.
- Suelo técnico. Si hay registros bajo el suelo para pasar cableado, las losetas se levantan y se vuelven a poner. Un rollo encolado convierte cada registro en una obra.
- Menos residuo de corte. Con rollo se paga el ancho completo aunque la sala sea más estrecha, como cuenta la calculadora de metros.
Qué clase de uso pedir en cada zona
La clase la fija la norma EN 1307 y viene impresa en la ficha del producto. En profesional se trabaja con la familia del 3: el primer dígito dice que es un espacio de trabajo y el segundo, cuánto se pisa.
Las denominaciones oficiales de cada clase están en la guía de moqueta profesional. La asignación por zona es criterio nuestro.
El enemigo de una moqueta de oficina son las sillas
No es el paso de la gente: es la rueda de las sillas de trabajo, girando en el mismo metro cuadrado ocho horas al día. Una rueda separa las fibras de un pelo cortado y en pocos meses se ve el círculo alrededor de cada mesa.
Por eso en oficina se pide bucle, corto y denso: el hilo no está cortado, cada bucle se apoya en los de al lado y la rueda rueda por encima en vez de meterse dentro. Si además hay muchas sillas, conviene alfombrilla rígida bajo los puestos fijos, que es la solución barata al problema caro.
El ruido: el argumento que convence a quien paga
Una moqueta reduce los ruidos de impacto entre 25 y 30 decibelios, frente a los 5 a 15 de un suelo duro, según el cuaderno técnico de Balsan.
En una oficina abierta eso no es un detalle de confort: es la diferencia entre oír los tacones de la otra punta de la planta y no oírlos. Ninguna mampara ni ningún panel acústico de techo arregla el ruido de impacto, porque el ruido de impacto entra por el suelo.
Suelo técnico y electricidad estática
Si la oficina tiene suelo técnico registrable, las losetas son obligatorias en la práctica: hay que poder levantar el pavimento para llegar al cableado. Comprueba además que el conjunto no supere la altura prevista, porque el suelo técnico ya está calculado.
Sobre la electricidad estática: en una oficina normal, un tratamiento antiestático es una comodidad. En salas con equipo informático sensible pasa a ser un requisito, y ahí se pregunta siempre por la resistencia eléctrica del producto antes de comprar.
El certificado de fuego
Depende de la zona, no del edificio entero. El Código Técnico pide como mínimo clase EFL en zonas ocupables y Cfl-s1 en pasillos y escaleras protegidos. Están las cuatro situaciones en la guía de moqueta profesional, con la tabla del Documento Básico SI.
Y un aviso que ahorra disgustos: la propiedad del edificio puede exigir por contrato una clase más estricta que la ley. Pide por escrito qué te exigen a ti antes de encargar el material.
Mantenimiento sin cerrar la oficina
La clave está en separar los tres niveles de limpieza, que explica la guía de limpieza:
- Aspirado diario de las líneas de paso, y completo cada dos o tres días. Es lo que evita que la suciedad gruesa destroce la fibra por dentro.
- Limpieza intermedia cada tres meses en una oficina de tránsito intenso. Con métodos de baja humedad la zona vuelve a estar pisable en cosa de una hora.
- Limpieza a fondo una o dos veces al año, que sí necesita la zona vacía y varias horas de secado.
Guarda un diez por ciento de excedente del mismo lote. Dentro de dos años, el color exacto puede no fabricarse ya, y una loseta de un lote distinto se nota.