Si en casa hay una alergia a los ácaros diagnosticada, la recomendación de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica es retirar las moquetas y las alfombras, empezando por el dormitorio del paciente. Esta web vive en parte de enlaces a productos de moqueta, y aun así lo primero que te dice es que hagas caso a tu alergólogo antes que a cualquier página de internet, esta incluida.
Qué dicen exactamente los alergólogos
La SEAIC, en su portal para pacientes, incluye entre las medidas de control ambiental retirar alfombras y moquetas, evitar la acumulación de mantas, peluches y libros, cubrir colchón y almohada con fundas antiácaros y lavar la ropa de cama semanalmente con agua caliente. Y mantener la humedad relativa por debajo del 60 por ciento, sin humidificadores.
El libro de las enfermedades alérgicas, que publican la Fundación BBVA y la propia SEAIC, es igual de claro en su capítulo sobre alergia al polvo, firmado por las doctoras Teresa Carrillo Díaz y Olalla Verdeguer Segarra: entre las medidas eficaces figura evitar en el domicilio alfombras, moquetas, tapicería y papel pintado, y bajar la humedad relativa de la casa, o al menos del dormitorio, por debajo del 50 por ciento.
Fíjate en que la moqueta es una de las medidas, y ni siquiera la que va primero en efecto. Eso importa, y lo vemos ahora.
Por qué una moqueta es un buen sitio para un ácaro
Los ácaros del polvo están en todas las casas, con moqueta y sin ella. Lo que decide cuántos hay son la temperatura y la humedad: proliferan entre 25 y 35 grados y con humedad relativa del 50 al 75 por ciento. La especie Dermatophagoides pteronyssinus prefiere por encima del 75 por ciento de humedad; la D. farinae, entre el 50 y el 60.
La moqueta no crea ácaros. Lo que hace es ofrecerles un refugio con estructura, materia orgánica y estabilidad, y dificultar la limpieza a fondo respecto a un suelo duro. Es una diferencia importante para entender qué se puede hacer y qué no.
La humedad importa más que el suelo
Es donde mucha gente se equivoca de enemigo. Se plantea cambiar el suelo de la casa entera, que cuesta miles de euros, antes de comprar un higrómetro de veinte y comprobar en qué humedad vive. Si tu dormitorio está al 70 por ciento de humedad, quitar la moqueta ayudará algo; bajar la humedad ayudará bastante más.
Ventilar a diario, no secar ropa dentro del dormitorio y usar deshumidificador si hace falta son medidas más baratas y de más efecto que cualquier decisión sobre el pavimento.
El argumento del sector, y qué tiene de cierto
El sector de la moqueta defiende que, bien mantenida, retiene las partículas y evita que circulen por el aire, mientras que en un suelo duro cada paso las levanta. El razonamiento no es absurdo: una moqueta es, en efecto, un filtro.
El problema es doble. Primero, un filtro solo funciona si se limpia, y el mantenimiento que eso exige, con aspirado casi diario y limpieza a fondo periódica, es más del que hace la mayoría de la gente. Segundo, y más importante: eso no es lo que recomiendan los alergólogos para alguien ya diagnosticado. Un argumento razonable sobre partículas en suspensión no derrota a una recomendación clínica.
Nuestra lectura, que es criterio propio y no otra cosa: en una casa sin alergias diagnosticadas el debate es menor y puedes decidir por gusto. En una casa con un diagnóstico encima de la mesa, no hay debate.
Si aun así quieres moqueta
Puede haber razones legítimas: un piso frío, un vecino debajo, un suelo que no se puede tocar. Si es tu caso y no hay nadie diagnosticado en casa, esto reduce el problema:
- Fibra corta y densa, de bucle. Acumula menos y se aspira mucho mejor que un pelo largo tipo sajonia.
- Aspirador con filtro adecuado, y usarlo de verdad con la frecuencia que toca. La tabla está en la guía de limpieza.
- Limpieza a fondo periódica, no solo aspirado.
- Control de la humedad, que es la medida de más efecto.
- Nunca en el dormitorio de una persona con alergia diagnosticada. Esta no admite matices.
Niños y mascotas
Con niños pequeños la moqueta tiene un punto a favor que no suele mencionarse: amortigua las caídas y el ruido, y un suelo caliente donde gatear no es poca cosa. El contrapeso es que se ensucia mucho más y necesita el nivel de mantenimiento intenso de la tabla de frecuencias.
Con mascotas hay que distinguir. La alergia al epitelio de perro o gato es distinta de la de los ácaros, y en ese caso el problema no es tanto el suelo como el animal en el dormitorio. Sin alergia de por medio, lo que pesa es lo práctico: el pelo se enreda en el pelo de la moqueta y la orina que llega al respaldo es de las manchas más difíciles que existen, como cuenta el quitamanchas.
Lo que esta página no puede hacer
No es consejo médico y no lo pretende. Una alergia se diagnostica y se trata en consulta, con pruebas, y el plan de control ambiental lo pone quien te atiende conociendo tu caso. Lo que hemos hecho aquí es reunir lo que dicen las fuentes médicas españolas y ponerlo delante, incluso cuando no nos conviene comercialmente.
Si después de leer esto la moqueta sigue teniendo sentido en tu casa, en tipos de moqueta está qué fibra y qué fabricación elegir. Y si te ha hecho dudar, la comparativa con el parquet ordena las alternativas sin vender ninguna.